14. dic., 2019

Lección 110, Día 348, -17

SOY TAL COMO EL ORIGEN ME CREÓ.

Repetiremos la idea de hoy de vez en cuando. Pues sólo con este pensamiento bastaría para salvarte a ti y al mundo, si creyeses que es verdad. Su veracidad significa que no has efectuado ningún cambio real en ti. Si sigues siendo tal como Dios te creó, el miedo no tiene sentido, la maldad no es real y la aflicción y la muerte no existen.

La idea de hoy es, por lo tanto, todo cuanto necesitas para dejar que la absoluta corrección sane tu mente y te conceda una visión perfecta que corrija todos los errores que cualquier mente haya podido cometer en cualquier momento o lugar. Esta idea es suficiente para permitir que el presente se acepte tal como es. Esta idea es suficiente también para dejar que el tiempo sea el medio por el que el mundo entero aprende a escaparse del tiempo y de todos los cambios que éste parece producir con su pasar.
Si sigues siendo tal como Dios te creó, las apariencias no pueden reemplazar a la verdad, la salud no puede transformarse en enfermedad, la muerte no puede suplantar a la vida ni el miedo al amor.

Con este pensamiento basta para erradicar todo el pasado y salvar el presente a fin de que se pueda extender serenamente hasta un futuro intemporal. El poder sanador de la idea de hoy es ilimitado. Practica la idea de hoy con gratitud. Ésta es la verdad que te hará libre. Ésta es la verdad que Dios te ha prometido. Ésta es la Palabra con la que a todo sufrimiento le llega su fin. Comienza las sesiones de práctica de cinco minutos con esta cita del texto:

Soy tal como el origen me creó.
Su esencia no puede sufrir.
Y yo soy Su Hijo.

Luego, mientras mantienes esta afirmación fija en la mente, trata de encontrar en ella al Ser que es el Hijo del ser original. Busca en tu interior a aquel que su esencia en ti, su Hijo y hermano del mundo; el Salvador que ha sido salvado para siempre y que tiene el poder de salvar a todo aquel que entra en contacto con Él. Eres tal como Dios te creó. Honra hoy a tu Ser, y no rindas culto a las imágenes que fabricaste. Y mientras no lo reconozcas y Él siga siendo un desconocido para ti, tú seguirás perdido y sin saber quién eres. Búscalo hoy y encuéntralo. Él te salvará de todos los ídolos que has inventado.

Lo recordaremos a lo largo del día con nuestros corazones rebosantes de gratitud y albergando solamente pensamientos amorosos hacia todos aquellos que hoy se crucen en nuestro camino. Pues así es como lo recordaremos. Y para poder recordar a Su Hijo, nuestro santo Ser, diremos:

Soy tal como el origen me creó.

Declaremos esta verdad tan a menudo como podamos. Éstas son las Palabras que te hacen libre. Ésta es la llave que abre las puertas del Cielo y te permite entrar a la paz del ser original y a Su eternidad.