8. dic., 2019

Lección 104, Día 342, -23

La idea de hoy continúa con el tema de que la dicha y la paz no son sueños vanos. Pero primero tiene que haberse preparado un lugar donde recibir Sus dones. Pues éstos no son bien acogidos por la mente que ha aceptado los regalos que ella misma fabricó. Hoy queremos deshacernos de cuanto regalo inútil nosotros mismos hayamos fabricado y depositado ante el santo altar donde sólo a los dones de Dios les corresponde estar.

Sus dones son los que se encuentran en nosotros ahora, pues son intemporales. Y no tenemos que esperar a que sean nuestros. Son nuestros hoy. Elegimos tenerlos ahora, sabiendo que al elegirlos en lugar de lo que nosotros mismos hemos fabricado, no estamos sino uniendo nuestra voluntad a la del creador y reconociendo que ambas disponen lo mismo. Nuestros períodos de práctica más prolongados de hoy, los cinco minutos que cada hora le dedicamos a la verdad para tu despertar, deben comenzar con lo siguiente:

Busco únicamente lo que en verdad me pertenece, y la dicha y la paz son mi herencia.

Deja a un lado los conflictos mundanos que sólo pueden perseguirse en un mundo de sueños. Venimos llenos de confianza hoy, conscientes de que lo que Él da es lo que en verdad nos pertenece. Despejamos hoy el camino para Él, al reconocer simplemente que Su Voluntad ya se ha cumplido y que la dicha y la paz nos pertenecen por ser Sus eternos dones. Traeremos a la memoria el siguiente recordatorio tan a menudo como podamos:
Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.

Lo único que quiero es reconectar con los dones de dicha y paz del ser original.