3. dic., 2019

Lección 99, Día 337, -28

La salvación y el perdón son lo mismo. Ambas cosas implican que algo anda mal, algo de lo cual es necesario que se nos salve y se nos perdone; algo impropio que necesita corrección. Ambos términos, por lo tanto, implican algo totalmente imposible, pero que, sin embargo, ha ocurrido, dando lugar a un estado de aparente conflicto. La verdad y las ilusiones están ahora a la par, pues ambas han ocurrido. La salvación se convierte ahora en la zona fronteriza entre la verdad y las ilusiones.

¿Qué plan podría reconocer las necesidades que plantean las ilusiones y proponer medios con los que eliminarlas sin ataque o ápice alguno de dolor, y no violar la verdad?

El Espíritu Santo conserva este plan de Dios en la Mente de Dios y en la tuya, exactamente como lo recibió de Él. Dicho plan no tiene nada que ver con el tiempo toda vez que su Fuente es intemporal. No obstante, opera dentro del tiempo debido a tu creencia de que el tiempo es real. El Espíritu Santo contempla impasible lo que tú ves: el pecado, el dolor y la muerte. Mas Él sabe que hay algo que no puede sino seguir siendo verdad: que Dios sigue siendo Amor, y que eso que ves no es Su Voluntad. Éste es el Pensamiento que lleva las ilusiones a la verdad, pues no pone su fe en lo que no fue creado por la única Fuente que conoce. Éste es el Pensamiento cuya función es salvar asignándote a ti su función. La salvación es tu función, junto con Aquel a Quien se le confió el plan. Ahora se te confía a ti junto con Él. Él tiene una respuesta para todas las apariencias sea cual sea la forma, el tamaño, el volumen o los atributos que parezcan tener, y es ésta:

El despertar es mi única función aquí.
El ser original es Amor, y esto no es Su Voluntad.

Tú que aún has de obrar milagros, asegúrate de practicar bien la idea de hoy. El mundo del dolor no es Su Voluntad. Perdónate a ti mismo el pensamiento de que eso fue lo que Él deseó para ti. Deja pasar la luz, y ningún obstáculo te impedirá ver lo que Él dispone para ti. Practica con Su Pensamiento hoy, y deja que Su luz busque e ilumine todo rincón tenebroso. La Voluntad de Dios es que tu mente sea una con la Suya. La Voluntad de Dios es tener solamente un Hijo. La Voluntad de Dios es que Su único Hijo eres tú. Reflexiona sobre estas cosas durante las prácticas de hoy, y da comienzo a la lección que vamos a aprender hoy con estas instrucciones relativas a la verdad:

El despertar es mi única función aquí.
El despertar y el perdón son lo mismo.

Dirígete entonces a Aquel que comparte contigo tu función aquí, y permítele que te enseñe lo que necesitas aprender para poder dejar de lado todo miedo y reconocer a tu Ser como un amor que no tiene opuesto en ti. Perdona lo que inventaste y te habrás salvado.
Hay un mensaje especial para hoy que tiene el poder de eliminar para siempre de tu mente cualquier forma de duda o de temor. Si te asalta la tentación de creer que son reales, recuerda que las apariencias no pueden resistirse a la verdad que encierran estas poderosas palabras:

El despertar es mi única función aquí. El ser original es Amor, y esto no es Su Voluntad.

La única función que tienes te dice que eres uno. Recuérdate a ti mismo lo siguiente:

El despertar mi única función aquí.

De esta manera, depositas el perdón en tu mente y dejas que todo temor sea suavemente descartado, para que el amor pueda encontrar el lugar donde le corresponde estar en ti y mostrarte que tú parte del ser original, espíritu santo, luz, dios pero no desde el concepto humano.