12. nov., 2019

Lección 78, Día 314, -49

Quizá todavía no seas consciente que cada que tomas una decisión eliges entre un resentimiento o un milagro, cada resentimientos se alza cual tenebroso escudo de odio ante el milagro que pretende ocultar y al alzarlo ante tus ojos no puedes ver el mlagro que se encuentra tras él. Este no obstante sigue allí aguardándote en la luz, pero en lugar de él contemplas tus resentimientos.

Hoy invertiremos la manera en como ves la realidad, porque intentaremos ver al ser original en lugar de los resentimientos. Así es como se invierte la manera de ver del mundo, al nosotros dirigir nuestra mirada hacia la verdad y apartarla del miedo.

Seleccionaras a alguien que haya sido objeto de tus resentimientos y dejando estos a un lado lo contemplaras. Quizá sea alguien a quien le tienes miedo, mucho rencor o incluso odias, o alguien que quieres mucho o crees amar pero te enfadas cuando no cubre tus expectativas o tus ordenes, alguien que crees que es tu amigo pero que en ocasiones es metiche, exigente, chismoso o irritante o simplemente no cubre tu estándar de amigo ideal.

Supongo que ya tienes a alguien en mente, en ÉL en quien pedimos se muestre el ser original o el espíritu santo y al contemplarlo sin los resentimientos que has acumulado descubrirás que lo que permanecía oculto cuando no lo veías, se encuentra en todo el mundo y ahora lo puedes ver.
El que era un enemigo es más que un amigo cuando está en libertad de asumir el rol que el ser original le ha asignado, deja que hoy él sea tu Salvador.

En nuestras sesiones de práctica más largas, hoy lo veremos asumiendo ese rol, pero primero intenta mantener su imagen en tu mente tal como lo ves ahora, pasa revista a sus faltas, a las dificultades que has tenido con él, al dolor que te ha causado a sus descuidos y a todos los disgustos grandes y pequeños que ha ha ocasionado, contempla las imperfecciones de su cuerpo, así como sus rasgos más atractivos y piensa en sus errores e incluso en sus pecados.

Pidámosle al ser original, espíritu santo etc, que nos conceda poder contemplarlo de otra manera y ver a nuestro salvador resplandeciendo en la luz de la verdadera percepción que se nos ha concedido desde el momento mismo de la creación.

Di la siguiente frase:

Quiero contemplar a mi salvador en éste a quien tú has designado como aquel que debo pedir que me guíe hasta la santa luz en la que se encuentra, de modo que pueda unirme a él.

Los ojos del cuerpo están cerrados y mientras piensas en aquel que te agravio, deja que a tu mente se le muestre la luz que brilla en él más allá de tus resentimientos.