11. nov., 2019

Lección 77, Día 313,-50

Esta afirmación solo te recuerda tu verdadera identidad y eso es lo que celebraremos hoy.
Tu derecho a los milagros quedó establecido desde tu creación y esta garantizado por el propósito de tu ser original, desde el origen de esta versión de universo.

El reino de los cielos está dentro de ti y por lo nunca lo puedes perder. entonces hoy solo estamos pidiendo lo que en realidad nos pertenece y también nos aseguramos no conformarnos con menos.

Comienza las sesiones de práctica mas largas diciendote a ti mismo con absoluta certeza que tienes derecho a los milagros. Cierra los ojos y recuerda que estás pidiendo únicamente lo que por derecho propio te pertenece. Acuérdate también que los milagros jamás se le quitan a unos para dárselos a otros y que al reivindicar tus derechos estas haciendo valer los derechos de todo el mundo.

Los milagros no obedecen a las leyes de este mundo, sino del ser original.
Después de esta fase de reconocimiento, espera en silencio la ratificación de que se te ha concedido tu petición, has pedido el despertar del mundo así como el tuyo.

Has pedido que se te concedan los medios a través de los cuales se puede lograr esto. No estás sino pidiendo que se haga la voluntad de tu SER ORIGINAL.

El ser original o espíritu santo no puede sino asegurarte que se te ha concedido tu petición. No hay cabida para la duda ni la incertidumbre. Al hacer una petición real, recibirás la ratificación qué buscas.

Durante las sesiones de práctica cortas repite frecuentemente la siguiente frase:

Tengo derecho a los milagros.

Pidelo cada vez que se presente una situación que los requiera
Reconocerás tales situaciones, como no estás dependiendo de ti mismo para encontrar el milagro tienes pleno derecho a recibirlo siempre que lo pidas.

Recuerda que no debes conformarte con nada que no sea la respuesta perfecta, si te asaltan dudas di de inmediato:

No intercambiaré milagros por los resentimientos del EGO. Quiero únicamente lo que me pertenece. Mi ser original ha establecido mi derecho a los milagros.