7. nov., 2019

Lección 73, Día 309, -54

Hoy vamos a examinar que la voluntad que compartes con tu SER ORIGINAL. La voluntad que compartes encierra dentro de si todo el poder de la creación. Los vanos deseos del EGO no se pueden compartir y por lo tanto no tienen poder alguno.
Los vanos deseos y los resentimientos son socios o co-fabricantes del mundo tal como lo ves. Los deseos del ego dieron lugar al mundo y la necesidad del ego es abrigar resentimientos, lo pueblan de figuras que parecen atacarte y hacer que tus juicios estén justificados. Estas figuras se convierten en los intermediarios que el ego emplea en el tráfico de resentimientos. Se interponen entre tu conciencia y la realidad de tus hermanos.
Pierdes conciencia de tu voluntad en esta extraña transición en la que la culpabilidad se tuerce una y otra vez y los resentimientos aumentan con cada intercambio.

Tu imagen del mundo tan sólo puede reflejar lo que está dentro de ti. Ni la fuente de la luz ni de la oscuridad pueden encontrarse fuera de ti. Tus resentimientos nublan tu mente y como consecuencia de ello, contemplas un mundo tenebroso.

Olvídate de los argumentos del EGO que tratan de probar que todo eso es realmente el cielo. Tendremos éxito hoy si recuerdas lo que quieres para ti es tener la LIBERTAD de RECORDAR QUIÉN REALMENTE ERES.

Comenzamos nuestras sesiones de práctica más largas reconociendo que el plan del ser original es expandir su conciencia recordando realmente quién ES.

Después que te hayas recordado esto a ti mismo y hayas resuelto mantener tu voluntad y claramente en tu mente, repite para tus adentros estas palabras con templada determinación y tranquila certeza.

Mi voluntad es que haya luz. Quiero contemplar la luz que refleja la voluntad de Dios y la mía.

Permite que tu voluntad se afirme a sí misma unida al ser original y tú unión con él.
En las sesiones de prácticas más cortas más cortas, declara nuevamente lo que realmente deseas di:

Mi voluntad es que haya luz. La obscuridad no es mi voluntad.

Repite esto varias veces por hora, especialmente cuando estés tentado a abrigar cualquier resentimiento. Esto te ayudará a desprenderte de todos ellos en lugar de seguir abrigándolos y ocultándolos en la obscuridad.