21. oct., 2019

Lección 56, Día 294, -71

1.- Mis pensamientos de ataque atacan mi
invulnerabilidad.
¿Cómo puedo saber quién soy, cuando estoy sometida a continuos ataques?. El dolor, la enfermedad, la pérdida, la vejez y la muerte parecen acechar.
La seguridad perfecta y la plena realización constituyen mi verdadera herencia. Mis pensamientos reales me enseñan lo que es mi herencia.
 
2.- Por encima de todo quiero ver.
Lo que veo es un reflejo de lo que creo ser. El mundo que veo da testimonio de cuán temerosa es la naturaleza de la imagen que he forjado de mi misma.
Si he de recordar quién soy, es esencial que abandone esta imagen de mi misma.

3.- Por encima de todo quiero ver de otra
manera.
El mundo que veo mantiene en vigor la temerosa imagen que he forjado de mí misma y garantiza su continuidad.
Dejaré que la puerta que se encuentra detrás de esta imagen se abra para poder mirar el mundo que refleja el amor incondicional del ser original.

4.- Dios está en todo lo que veo.
Tras cada imagen que he forjado la verdad permanece inmutable.
 
5.- Dios está en todo lo que veo porque Dios
está en mi mente.
Yo no he perdido el conocimiento de quién soy, por el hecho de haberlo olvidado.