12. oct., 2019

Lección 47, Día 285, -80

Si sólo confías en tus propias fuerzas tienes todas las razones del mundo para sentirte aprensivo, ansioso y atemorizado.
Dios es tu seguridad en toda circunstancia.
Hoy trataremos de llegar más allá de tu debilidad hasta la fuente de la verdadera fortaleza de la verdadera fortaleza.

Hoy son necesarias 4 sesiones de práctica de 5 minutos cada una, aunque se te exhorta a que hagas más y a que les dediques más tiempo.
Cierra los ojos y comienza repitiendo la idea de hoy, luego dedica un minuto o dos a buscar situaciones en tu vida que hayas revestido de temor y deshecha cada una de ellas diciéndote a ti misma:

Dios es la fortaleza en la que confío.

Trata de ir más allá de todas las preocupaciones relacionadas con la situación de insuficiencia, reconocer tu propia debilidad es un
paso necesario para la corrección de tus errores, pero no es suficiente para darte la confianza que necesitas y a la que tienes derecho.
En la última fase de cada sesión de práctica trata de llegar muy hondo dentro de tu mente a un lugar de verdadera seguridad.
Reconocerás que has llegado cuando sientas una profunda sensación de paz por muy breve que sea.