4. oct., 2019

Lección 39, Día 277, -88

Si la culpabilidad es el infierno ¿cuál es su opuesto?
No puedes dar lo que no tienes, pues un salvador tiene que haberse salvado.
Los ejercicios de hoy van dirigidos a ti, en reconocimiento de que tu salvación es crucial para la salvación del mundo.
Dedica 5 minutos a cada una de las 4 sesiones a realizar el día de hoy.
Empieza las sesiones de práctica teniendo la idea de hoy para tus adentros, luego con los ojos cerrados explora tu mente en busca de pensamientos que no sean amorosos en cualquiera de las formas en que puedan presentarse: desasosiego, depresión, ira, miedo, preocupación, ataque, inseguridad, etc. De ellos necesitas salvarte.
Lentamente y sin hacer una elección consciente y sin poner un énfasis indebido en ninguno en particular, escudriña tu mente en busca de todos aquellos pensamientos que se interponen entre tu salvación y tú. Aplica la idea de hoy a cada uno de ellos de esta manera:
Mis pensamientos no amorosos acerca de ________me mantienen en el infierno. Mi santidad es mi salvación.
Siéntete en libertad de introducir variedad en las sesiones de práctica, más no debes cambiar la idea en sí al variar el método de aplicación.
Finaliza cada sesión de práctica repitiendo una vez más la idea en su forma original y añadiendo.

Si la culpabilidad es el infierno ¿cuál es su opuesto?

En las aplicaciones más cortas que debes realizar 3 o 4 veces por hora, incluso más si es posible, puedes hacerte a ti mismo esa pregunta o repetir la idea de hoy.
Si te asaltan tentaciones, una variación especialmente útil de la idea es:
Mi santidad es mi salvación de esto.